Libro. “Tu Libro Comienza Aquí” (Your Book Starts Here) – Mary Carroll Moore, 2011.

1 Abr

Creo profundamente que hay que seguir aprendiendo. Siempre. Aunque uno lleve años dedicándose a algo, hay que seguirlo estudiando. Muchas fuentes de información sobre el arte de escribir hablaban maravillas de este libro de Mary Carroll Moore, así que no me pareció mala idea echármelo. Como su nombre lo indica, se supone que es EL libro necesario a la hora de empezar a escribir cualquier libro. ¿Qué opiné al respecto?

Tu Libro - Portada

El libro, como su nombre lo dice, busca ayudar a los escritores a escribir un libro. A diferencia de otros textos que he leído sobre el mismo tema, “Your Book Starts Here” no sólo se refiere al género de la novela, pues también ejemplifica las memorias, libros de recetas, biografías, ensayos y otro amplio rango de géneros. Yo creo, en lo personal, que no es lo mismo escribir un libro sobre cómo enfrentar una crisis, o un libro de política, o un libro sobre la experiencia personal en comunidades distantes, o una novela, o un cuento… pero al parecer, la autora cree que todos los géneros pueden hacerse de los mismos consejos y de las mismas bases.

¿Sueno inconforme? Pues sí, lo estoy. Este libro no me gustó nada. Una de las razones por las que no me gustó tiene que ver enteramente conmigo y es mi culpa, completamente aceptada. Otra de las razones, me parece, es un poco más objetiva.

En cuanto a la razón que es mi culpa… llevo escribiendo desde los diecisiete años, he leído aproximadamente veinte libros sobre técnica literaria, procesos creativos, arcos de personaje, estructuras narrativas, etcétera. Si éste hubiera sido mi primer libro, no me habría parecido tan malo (subráyese tan). Creo que es un libro de verdad para los que apenas apenas apenas empiezan. Por ende, todo lo que esta señora dice o ya lo sabía o lo he leído de mil maneras mejor explicadas o mucho más analíticas.

Tu Libro - Autora

Mary Carroll Moore, la autora

En cuanto a la razón que no es mi culpa… creo que este libro me desquició por algo que hace y que incluso aconseja incansablemente que hay que hacer cuando escribimos. Déjenme les pongo contexto: La autora empieza el libro diciendo que hay dos historias en todo libro: la historia externa y la historia interna. La historia externa es aquello de lo que se trata el libro y la historia interna es el vínculo entre el texto y las emociones (del autor y/o de los personajes).

Por ende, en una novela, la historia externa es la misión, el robo, el escape, la relación de amor, la guerra, etcétera, mientras que la historia interna es cómo los personajes se sienten ante esto, los sentimientos, las emociones, aquello que hace que la historia que se conecte con el autor. La historia externa es el argumento, la historia interna es el tema. Hasta ahora bien, ¿pero cómo se puede colocar historia interna en un libro, por ejemplo, de cocina, o de ingeniería, o de medicina? Ah, pues la señora propone que el autor tiene que ponerse en contacto con el lector con historias personales que lo conecten con el tema.

Y entonces ella, que sigue a pies juntillas su propio consejo, nos atasca de ejemplos cansados, repetitivos e innecesarios cada cosa que nos dice. Por ejemplo, cuando nos habla de la historia externa y la historia interna, nos tenemos que soplar la forma en la que un alumno suyo, Juanito (por inventarme un nombre), estaba escribiendo un libro sobre carpintería. Llevaba ya cientos de hojas escritas pero, por alguna razón, algo faltaba, el libro era aburrido y el autor no sentía que estaba comunicando lo que quería. Entonces le agregó la forma en que él y su papá construían muebles juntos cuando Juanito era un adolescente… y entonces el libro cobró vida y bla bla bla.

Tu Libro - Cita 01

Verdaderamente me desquicia estar leyendo un libro sobre técnicas literarias y que cada dos párrafos tenga que soplarme ejemplos obvios de la vida personal de la autora, del vínculo con sus alumnos, con su perro, con su plomero. De cómo pensar en un pastel y los ingredientes a la hora de la cocción la ayudaron a resolver un capítulo de su segundo libro; de cómo la relación con su madre y la forma en que se reían juntas le desatoró el clímax de su tercer libro… Estoy de acuerdo en que, de vez en cuando, estas técnicas pueden ayudar o hacer más ligera la lectura, pero esta autora abusa y mucho, por momentos no sabía si estaba leyendo un libro sobre técnica o su biografía.

Y, como siempre sucede con los maestros perfectos intachables, todos sus ejemplos son de éxito, de cómo salvó el texto de tal alumno, de cómo le ayudó a tal autora a ponerse más en contacto con su pasado, de la forma en que un escritor llevaba años sin poder lograr lo que quería hasta que ella le dijo que hiciera tal o cual cosa. Lo sorprendente es que la mayoría de las cosas que la llevaron a “salvar” a sus alumnos son cosas que se encuentran en los panfletos más superficiales sobre literatura. Sus alumnos, al parecer, no han tocado un libro nunca, porque cualquier novela, por mala que sea, deja claro en su desarrollo los consejos de esta autora.

Ya me había quejado yo de esto cuando escribí mi reseña de “El Viaje del Escritor” de Christopher Vogler. Si quiero leer una memoria, leo una memoria. Si quiero leer un libro que me enseñe a hacer algo, eso quiero, no quiero una autobiografía. Si leo un libro sobre cómo cambiar una llanta quiero instrucciones, quiero análisis, incluso quiero historia de las llantas, pero no quiero soplarme diez páginas de aquella vez en que el autor, manejando por el bosque, chocó contra una enorme roca que le destruyó la llanta. Entonces, en la penumbra de la noche, tuvo que sacar el gato hidráulico y…. ¡Ah, por favor! Al grano.

Tu Libro - Cita 02

¿Recomiendo el libro? La verdad es que no. De todo lo que he leído sobre técnica literaria, quizá es el más flojo de todos. Una cosa que la autora podría decir en una página la dice en diez. Se lleva capítulos completos para un solo consejo (que resulta, además, obvio). Por ejemplo, la señora necesita todo un capítulo para decirnos que no nos presionemos, que escribamos y acallemos al crítico interno al que nada le gusta. Para eso, un montón de páginas atascadas de vida personal, ejemplos de sus alumnos, y ejercicios para el lector que son tan simplones como: “escribe un cuento y no le hagas caso a tu crítico interno”. ¿En serio? O sea que es cosa de no hacerle caso… ¿quién lo hubiera pensado?

Pero bueno, seguramente encontré algo de provecho, ¿no? Pues la verdad es que no. Mucho de lo que dice se puede encontrar en otro lado (en cientos de otros lados, en realidad) y mejor explicado, acompañado de un análisis mejor construido… no… esperen, acompañado de un análisis, que aquí no hay ninguno. Las técnicas que enseña o son inútiles o son obvias, no encontré en todo el texto un punto medio.

Si nunca has escrito nada, lee este libro. Puede ayudarte a empezar, a seguir o, si estás atorado, a terminar. Pero si has escrito mucho o si has tomado cursos de escritura o incluso eres seguidor de escritores en YouTube o alguna otra red social, este libro tiene poco que ofrecer. Bueno… tiene frases bonitas que motivan. También contiene datos interesantes, como que los sujetos que tienen alguna enfermedad y escriben han probado una cierta mejoría por sobre los que no escriben… aunque me gustaría ver la metodología utilizada para dicho estudio.

¡Buena Suerte!

 

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