Libro. “12 reglas para vivir” (12 Rules for Life) – Jordan Peterson, 2018.

14 Oct

Me eché el libro “Doce reglas para vivir”, del psicólogo Jordan Peterson. El libro ha sido traducido a todos los idiomas del universo y ha llevado a Peterson a dar conferencias por todo el mundo. Algunos dicen que este libro les ha cambiado la vida y que los hizo abrir los ojos. Otros lo llaman el texto de cabecera número uno de los jóvenes que se sienten perdidos y sin un camino… ¿qué opiné yo al respecto?

Si no saben quién es Jordan Peterson quizá han tenido la cabeza debajo de una piedra durante los últimos dos o tres años. Peterson es un psicólogo clínico y profesor de psicología en la Universidad de Toronto que saltó a la fama por sus posturas poco populares hacia el uso de pronombres hacia la comunidad LGBTQ. Se ha vuelto tan popular y famoso que dejó el consultorio para dedicarse de lleno a lo que el llama “su persona pública”.

Si prefieres ver el video, haz click aquí.

Los videos de YouTube del doctor Peterson tienen millones de vistas, cobra un montón de dinero por sus conferencias y ha sido invitado constantemente a programas de televisión en muchos países de habla inglesa, además de que acude constantemente a debates, charlas públicas, congresos, etcétera. En 2018 publicó su libro “Doce Reglas para la vida” que encapsulan doce consejos que, desde su punto de vista, ayudarán a quien los sigue a tener una mejor vida, a llegar más lejos, a ser mejor personas. Es, en sus propios términos, un antídoto para el caos.

Esta reseña esta en video en el siguiente enlace. O sigue adelante para seguir leyendo. 

Ahora sí, las doce reglas son:

1.- Párate derecho, con los hombros en alto.
2.- Trátate a ti mismo como tratarías a alguien bajo tu responsabilidad.
3.- Hazte amigo de personas que quieren lo mejor para ti.
4.- Compárate con quien eras ayer, no con alguien más como es hoy.
5.- No dejes que tus hijos hagan cosas que los lleven a caerte mal.
6.- Pon tu casa en orden antes de criticar al mundo.
7.- Persigue lo que es significativo conveniente.
8.- Di la verdad… o al menos no mientas.
9.- Asume que la persona a la que estás escuchando sabe algo que tú no.
10.- Sé preciso en lo que dices.
11.- No molestes a los jóvenes cuando anden en patineta.
12.- Acaricia a un gato cuando te lo encuentres en la calle.

La mayoría de estas reglas se explican con claridad. No mentir, no criticar a los demás cuando tengas cosas que arreglar de tu propia vida, trátate bien, cuídate, no te dañes, no te compares con otros sino mídete a partir de tus propios esfuerzos, no dejes que tus hijos sean unos traviesos insoportables, escucha a los demás y no quieras tener siempre la razón, habla con claridad y comunica tus deseos de la forma más precisa posible… todos estos son consejos que yo diría que son, incluso, obviedades.

Otros consejos no se vinculan con el nombre que les pone, así que no son tan directos, como el de no molestes a los jóvenes cuando anden en patineta (que habla sobre la dificultad de alcanzar tus objetivos) o acariciar al gato cuando lo encuentres en la calle (que habla sobre agarrarte de lo bueno mientras pasas por temporadas malas). Pero bueno, cada una de las reglas viene acompañada de un montón de texto que la explica. Además, Peterson nos cuenta cómo aplicar la regla a nuestra vida, cómo él la ha aplicado a su vida y, en ocasiones, nos cuenta episodios de su vida.

Este libro es de superación personal, pero no es positivo y lleno de brillantina como otros libros similares. Peterson lo dice con toda claridad: la vida es sufrimiento. Sus doce reglas nos pueden ayudar a sufrir menos, pero no a dejar de sufrir. Eso me gustó, no se anda por las ramas y te dice las cosas como son. Sin embargo, cae en el mismo error que todos los libros de superación personal, es decir, pensar que los seres humanos tenemos absoluto control sobre nuestra propia vida. Aunque este texto es mucho menos superficial que otros de su clase, vuelve sobre lo mismo: Haz esto, haz esto otro, no hagas aquello.

¿Cómo le pedimos a un fumador que deje de fumar o a un alcohólico que deje de un día para otro el alcohol? ¿Cómo le decimos a un depresivo que se ponga contento? ¿Puede una persona con ansiedad “echarle ganas” para dejar de estar ansioso? Las doce reglas para vivir de Peterson no consideran que el estado físico, emocional y afectivo de las personas no está siempre bajo su control, ni siquiera saben por qué sienten lo que sienten o sufren lo que sufren. Por eso es importante la psicoterapia, porque no tenemos noticias de por qué fumamos, tomamos alcohol o sufrimos de ansiedad. El famoso “yo sólo puedo arreglar mis problemas” tiene como aliado estos libros de superación personal llenos de consejos genéricos que aplican para unos, pero no para todos. No, hay personas que no pueden tener su habitación en orden por más que se esfuercen o que mienten porque no saben cómo lidiar con el miedo de decir la verdad, por poner sólo dos ejemplos.

Los casos en los que la regla de Peterson se puede poner en práctica para todos sin importar problemas específicos cae en el sentido común. Sí, un sentido común que hace falta recordar a todos los que no lo llevan a cabo, pero son consejos que están en otros diez mil libros y cursos de autoestima y que en ningún sentido son una novedad.

Leer este libro me llevó mucho más tiempo del necesario. ¿Por qué? Porque no me encantó que cada consejo necesitara de cien mil páginas. Mucho menos darme cuenta de cuando Peterson está usando su libro de superación personal como una plataforma para exponer sus ideas más exitosas en redes sociales, como toda su construcción sobre las jerarquías, su crítica al marxismo, su postura contra algunas afirmaciones del feminismo y el patriarcado, etcétera. Además, a pesar de que todos estos consejos se vinculan a sabiduría milenaria presente en todas las religiones, insiste en citar únicamente los evangelios (además de algunas obras literarias de trascendencia histórica). En ocasiones sentí que estaba leyendo a un teólogo, a un sacerdote… no a un psicólogo.

El último capítulo, con el que cierra el libro, habla de todo lo que escribió con una pluma que arroja luz mientras escribe. Con ella escribió preguntas importantes sobre la vida que él mismo contestó un poquito más abajo. Me cayó muy gorda esta parte, básicamente es Peterson diciéndonos lo inteligente que es, lo brillante que es y cómo todos debemos ser un poco (o mucho) como él. Sentí que eran páginas llenas de ego, llenas de “qué maravilloso soy y qué clara tengo la vida”. Me cae mucho mejor el Peterson que demuestra que no tiene todo bajo control y que sufre como todos nosotros (como cuando nos habla de la enfermedad de su hija).

Es un libro que recomiendo si te gustan las ideas de Peterson. A mí me parece un hombre que está muy vinculado con la verdad y que lucha por llevarla hacia la luz a pesar de las consecuencias. Sin embargo, me parece que se pierde en el momento que toca a Dios o el mundo espiritual, que es cuando sus argumentos son menos efectivos, cuando le he encontrado mentiras o datos falsos… cuando se pierde en palabrería. Siento que es un hombre intentando convencerse de algo que no cree, pero que quiere creer.

Leanlo, tiene buenos consejos, muchos de ellos aplicables desde ya. Pero no esperen un libro que les cambie la vida, como muchos dicen… no esperen un libro que les haga ver la luz, porque no llega a tanto. Los acercará a la verdad de muchos temas políticamente incorrectos y les explicará algunos fenómenos de la sociedad actual (sobre todo en lo que respecta a los jóvenes), pero nada más.

¡Buena suerte!

 


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