Película. “El Juicio de los 7 de Chicago” (The Trial of the Chicago 7) – Aaron Sorkin, 2020.

18 Nov

Soy fanático de Aaron Sorkin desde que vi la Serie “The West Wing” hace ya mucho tiempo. Me parece, sin duda, uno de los mejores guionistas del presente, hasta tomé su Master Class y toda la cosa. Me gusta mucho como escribe y es quizá de los pocos guionistas en Hollywood de esos que cobran tanta importancia como el director de un proyecto. Acaba de sacar en Netflix su segunda película como director y aquí les dejo mi opinión al respecto.

Esta película está basada en hechos reales, específicamente el juicio que el gobierno de los Estados Unidios inició contra siete fulanos acusados de conspiración y ataques al orden público en 1968. Lo que estos siete fulanos querían era protestar contra la guerra de Vietnam y ser vistos por el mayor público posible. Para que todas las cámaras los vieran, las protestas se llevaron a cabo en la ciudad de Chicago, cerca del lugar en donde se llevaría a cabo la Convención del partido Demócrata.

Los siete lograron llegar a la ciudad con un montonal de simpatizantes, pero no pudieron acercarse a la convención demócrata debido a que cientos de policías ya los estaban esperando. Lo que siguió fue el caos, los policías intentaron detener al montón de jóvenes con gas lacrimógeno, puñetazos y toletazos. Corrió la sangre por las calles y, finalmente, todo terminó con el arresto de los responsables, los líderes, aquellos que planearon el asunto. La película se trata de cómo se desarrolló el juicio y nos combina recreaciones con imágenes reales para meter las narices en un tristísimo episodio de la historia de Estados Unidos.

Si quieres ver esta reseña en video, puedes hacerlo acá. De otro modo, sigue leyendo:

¿Por qué tristísimo episodio? Primero que nada, porque los jóvenes estaban protestando por algo legitimo: el final de una guerra sin sentido, una guerra que hasta la fecha se considera una de las mayores vergüenzas para el poder militar de los Estados Unidos. Millones de jóvenes murieron en esa guerra en la que de todos modos no se consiguió nada. Pero además de eso, la película nos muestra cómo los siete implicados intentaron pedir permiso para llevar a cabo las protestas sin que las autoridades de la ciudad se lo permitieran. A eso, hay que sumar que el gobierno demócrata no encontró en ellos qué delito perseguir y fue el gobierno republicano de Richard Nixon quien inició el proceso legal en su contra.

Pero quizá lo más triste de todo el asunto, de toda la película, es el juicio mismo. No sólo por el trato que le dan a uno de los acusados debido a su color de piel, sino porque la cinta demuestra la forma en que la “justicia” es manipulable hasta la risa. El juez de este caso es un cerdo que hace todo lo posible porque los jóvenes terminen tras las rejas y nos deja muy claro que no hay proceso legal que sea completamente limpio y por más que en papel un juicio pueda ser objetivo, la realidad es que todos sus elementos pueden manipularse para alcanzar el resultado que el poder desea (en este caso el Estado, con instrucciones específicas de triunfo en el tribunal).

La película tiene como protagonistas a tres de los siete implicados: Abbie Hoffman, representado por Sacha Baron Cohen; Tom Hayden, representado por Eddie Redmayne; Jerry Rubin, representado por Jeremy Strong. Además, también su abogado, William Kunstler (Mark Rylance) es de los personajes importantes. Entre otros actores importantes del reparto están Joseph Gordon-Levitt como el fiscal y Michael Keaton como el fiscal general de la administración anterior.

Pues bueno, de estos tres implicados protagónicos, uno de ellos, Hayden, como que respeta más el proceso y quiere salir airoso del juicio. Mientras tanto, Hoffman y Rubin son un par de hippies hechos y derechos que atacan todo el tiempo al juez, el juicio y todo lo que ello representa. Saben que tienen los ojos del país encima de ellos y no dejan de ser irrespetuosos y usar cada segundo para burlarse de un sistema hipócrita que los juzga a ellos mientras manda a morir a tantísimos soldados a un país en el que no deberían estar metiendo las narices.

Este guion fue escrito por Aaron Sorkin en 2007, es decir, estuvo engargolado en un cajón durante trece años antes de ver la luz. Supongo que así es el cine, todo el tiempo te enteras de grandiosos proyectos que tardan siglos en producirse. Pero son los cineastas (productores, directores, guionistas e incluso actores) quienes merecen el crédito por seguir insistiendo, insistir con una idea, con una historia, estar duro y dale hasta que se convierte en una película o una serie. En este caso, se nota que Sorkin quiere traer al frente un caso de finales de los años sesenta que se queja de las mismas cosas de las que cualquier norteamericano se puede quejar hoy. Esta película demuestra que, aunque se han dado pasos hacia adelante, Estados Unidos sigue sufriendo de los mismos problemas sociales y culturales que en aquél entonces.

Aaron Sorkin, guionista y director

Todo esto con los ya famosos (y musicales) diálogos de Aarón Sorkin. Además, se mezclan imágenes reales de aquél entonces (en blanco y negro) con las dramatizaciones del presente. La mayoría de los personajes se parecen mucho a sus contrapartes de la vida real y, por lo que he leído, el juicio se desarrolla en pantalla muy similar a lo que sucedió en ese juzgado hace cincuenta años. Aplausos a Sorkin por su investigación y su compromiso con la realidad de lo que está narrando (algo que se toma muy en serio y de lo que habla constantemente, no olvidemos que varias de sus últimas películas han sido sobre hechos y personajes reales, como “Red Social” o “Steve Jobs”).

Sin embargo, tengo que decir que la película no tiene los momentos intensos de estas que acabo de decir. Tampoco está llena de esas escenas tan entrañables que nos encontramos constantemente en “El Ala Oeste”, o “Newsroom”. Esta película es interesante, está bien hecha y me pasé un rato muy entretenido. Me gustó todos los temas hacia los que arroja luz. Digo… nada nuevo, no es como que no supiéramos la corrupción del sistema de justicia de Estados Unidos, pero me gustó cómo está puesto en pantalla. Sin embargo, no puedo decir que sea un peliculón y es de lo más aguado que le he visto a Sorkin. Sí, está buena, sí, estuvo muy entretenida, pero no muero por volverla a ver pasado mañana.

Sacha Baron Cohen actúa bien, yo soy de los que cree que es un buen actor. Eddie Redmayne se pelea mucho por no hacer su típico papel del tímido de la mirada baja (aunque de vez en cuando se le sale el Newt Scamander que lleva dentro. Michael Keaton le hace de Michael Keaton y Mike Rylance, aunque es buen actor, creo que está ahí más por su parecido al abogado original que por otra cosa.

Y pues ya, creo que esa es mi opinión. Está buena, pero tristemente es de esas películas que olvidas una semana después de haberla visto. No sé… no termina de gustarme el cine de Sorkin como director. “Molly’s Game” no me encantó tampoco. Insisto, ambas me gustaron, pero puedo vivir sin ellas. Te la recomiendo si te gustan las películas de cortes, las películas sobre la Guerra de Vietnam o los guiones de Aaron Sorkin.

¡Buena Suerte!

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