Película. “Mank” – David Fincher, 2020.

Siguen las películas estrenándose en Netflix y otras plataformas digitales. Con este asunto del Covid, muchas productoras ya no le están apostando a la presentación en cines. Una película que se produjo directo para Netflix es “Mank”, la nueva cinta de David Fincher sobre un guionista de los años dorados de Hollywood. Aquí les dejo mi punto de vista al respecto.

“Mank” nos habla del guionista Herman Mankiewicz, que pasó a la historia por haber escrito “El Ciudadano Kane”, aunque estuvo implicado en muchísimas películas más. La película no desarrolla la vida completa de este señor, sino sólo el momento de su vida en que escribió Kane y todas las vivencias anteriores que inspiraron la historia. Claro, en el camino aprendemos también cosas de su pasado, sus problemas con los estudios, los constantes despidos por su forma problemática de trabajar, su alcoholismo, su adicción a las apuestas, etcétera. Sin embargo, nunca se duda de sus habilidades como escritor y hasta se habla en un par de diálogos sobre sus inicios en la prensa escrita.

La película está narrada con flashbacks constantes. En el presente, lo vemos escribiendo el guion de la película. Bueno, más bien dictando el guion, ya que unas semanas antes tuvo un accidente en carro que le dejó la pierna en un yeso. Mientras su asistente (Lily Collins) escribe todo lo que él dicta y lo pasa a máquina, viajamos a constantes flashbacks que nos muestran su vida dentro de los grandes estudios Hollywoodenses y, cómo lo mencioné antes, las relaciones personales que lo inspiraron a escribir “El Ciudadano Kane”.

¿Qué relaciones personales? Pues específicamente su amistad con William Randolph Hearst, editor de medios impresos y dueño de una de las compañías mediáticas más fuertes de su tiempo: “Hearst Communications”. Su influencia era gigantesca no sólo por su poder en los medios, sino sus contribuciones al cine y al Partido Republicano, del que incluso llegó a ser representante por el Estado de Nueva York a principios de mil novecientos.

Si quieres ver esta reseña el video, aquí te lo dejo. De otra forma, te pido que sigas leyendo.

Orson Welles también sale en la película, que lo trata como una figura misteriosa. Escuchamos su voz, lo vemos en sombras, pero tarda en salir del todo. Actualmente un montón de críticos de cine aseguran que su película es la mejor en toda la historia. Yo no estoy de acuerdo y creo que esa calificación se debe a la forma en que Orson Welles renovó el lenguaje cinematográfico durante la filmación. Lo que sí es innegable es que el tipo era brillante, no sólo cambió la forma de hacer cine, sino que creó uno de los programas radiofónicos más famosos de la historia al hacer creer a los radioescuchas que los extraterrestres verdaderamente estaban invadiendo los Estados Unidos. Y todo ello mucho antes de cumplir los treinta.

Pero esta película no le besa los pies. Lo muestra humano el poco tiempo que sale, incluso como alguien un poco tramposo por razones que no puedo decir sin espoilear el final de la película. En cambio, David Fincher le brinda todo el respeto del mundo a Mank. No oculta sus vicios, ni sus fallos, nos deja claro que es un ser humano como todos, pero le da un lugar en la historia que se ha comido por completo Orson Welles desde el estreno de “El Ciudadano Kane” en 1941.

A ver, ya no quiero contar más de la historia para que vayan a verla, finalmente está en Netflix, ni siquiera tienen que salir de su casa… La película me gustó mucho, así que quisiera especificar algunas cosas.

Primero: Las actuaciones. Como siempre, podemos esperar lo mejor de Gary Oldman, el tipo verdaderamente se transforma sin necesidad de maquillajes ni nada por el estilo. En cada película es un personaje diferente. Él carga toda la película, a pesar de que está llena de figuras populares de los medios, como Lilly Collins, Amanda Seyfried y Charles Dance, entre otros.

Segundo: La película se ve como el cine de los años cuarenta. Desde los encuadres, la iluminación, la textura de la imagen e incluso las marcas en la cinta para indicar al proyecccionista el momento en que había que cambiar de proyector. David Fincher no sólo nos cuenta la historia del guionista de “El Ciudadano Kane”, sino que lo hace con la misma estética de aquella película. Esto es muy bueno y muy malo. Muy bueno porque es un detalle visual y sonoro hermoso, un grandioso tributo al cine de aquél entonces. Muy malo porque se roba muchísima atención de todo lo demás. Siento que esta película no va a pasar a la historia por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta… y no está padre.

Tercero: La película es la a vez un tributo al grandioso Hollywood de los años dorados y, al mismo tiempo, una severa crítica. Amanda Seyfried es una mala actriz que está sólo en películas grandes porque su sugar daddy, Hearst, la tiene puesta ahí a fuerza. Productores que hacen películas por berrinche, presidentes de grandes estudios bajándole el sueldo a los empleados para tener ellos una mayor ganancia, los excesos, la superficialidad de los proyectos y su selección, el poder de la imagen y la poca capacidad de comprensión de aquellos que hacen uso de ella.

David Fincher, el director

Cuarto: La película critica el sistema político de los Estados Unidos, específicamente la forma en que los medios de comunicación pueden manipular tan fácil la decisión de los votantes. Aunque los hechos que narra la película son de aquél entonces, parece que están hablando de la política norteamericana actual. Estados Unidos lleva peleando lo mismo desde hace setenta años, al parecer. Las críticas que hacen del candidato demócrata al gobierno de California son igualitas a las que los republicanos le hacían a Obama y hoy le hacen a Biden. La misma lucha, los mismos argumentos, los mismos temas. Winston Churchill dijo una vez que “el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante promedio”. Esta película muestra lo fácil que la industria de los medios puede convencer a cualquiera de votar como a ellos convenga, lo que también terminaría mostrándose en “El Ciudadano Kane”.

Quinto: El proceso creativo. Quizá una de las partes que más me gustó de la película es ver el proceso creativo de un escritor. Me encanta cuando el cine arroja luz sobre esto. Por eso me encantó “Adaptation” de Spike Jonze. Aquí vemos como “El Ciudadano Kane” se forma de sucesos de la vida de Mank. Algunos los pasó directamente al papel, otros los modificó y a todo ello le puso un poco de imaginación. Hay personajes que sí existieron, otros que no, otros que sí existieron, pero que fueron modificados, etcétera. Así es como se escribe. Por eso estoy tan en contra del término “Autoficción”. Se dice que “Autoficción”, término inventado por el escritor Serge Doubrovsky, es cuando escribimos sobre la realidad y le hacemos algunos cambios para que sea ficción y no biografía. Creo que todo el mundo escribe así, incluso las historias más fantasiosas están llenas de episodios de nuestra vida.

El verdadero Herman Mankiewicz

Pero bueno, quienes se puedan ver en las páginas de nuestras historias van a pegar el grito en el cielo, si es que no les fue bien, por eso se dice que nunca debes hacer enojar a un escritor. Y por eso fue que Hearst boicoteó a “El Ciudadano Kane” con todas las herramientas que tuvo a la mano. Y lo logró, la película fue un tremendo fracaso comercial, aunque hoy se haya convertido en una película de culto. Además, ganó un solo Óscar, aunque estuvo nominada en todas las categorías. Y sí, el Óscar que ganó fue el de mejor guion original. Eso es historia.

¡Buena Suerte!

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