Película. “Soul” – Pete Docter, 2020

Este fin de semana llegaron a nosotros dos películas muy esperadas que estaban destinadas para las grandes salas cinematográficas pero que, tristemente, terminaron en servicios de televisión por Internet. Una es la segunda parte de “La Mujer Maravilla”. Pero yo, en esta ocasión, me eché la otra, “Soul”, la nueva película de Pixar. Aquí les dejo mi punto de vista al respecto.

A ver… Pixar es, sin duda alguna, LA compañía de cine animado del presente. Sí, Disney Animation ha tenido buenos éxitos y otras compañías han tenido sus muy buenas y sus pésimas. Pero Pixar es la más consistente. Ya sé, no me tienen que recordar cochinadas como “Cars 2”, pero creo que estamos de acuerdo en que sus películas se sienten hechas con pasión, con seriedad. Pixar no produce “Trolls”, “Luis y los Marcianos” o “Bee Movie”. Así que bueno, ya de hablar de eso… vámonos a “Soul”.

Esta película se trata de Joe Gardner, un pianista que sueña con tocar en un importante grupo de Jazz, pero que se ve obligado a dar clases de música en una escuela. Vive frustrado porque sabe que su talento merece mucho más y, en cambio, se ve obligado a enseñarle a un grupo al que le importa un bledo la música. Un poco como Walter White, si me disculpan la comparación… mucho talento desperdiciado en un salón de clases atascado de alumnos desinteresados, excepto una niña que ama el jazz, pero que no es lo suficiente para que Joe se sienta mejor de estar ahí.

La cosa es que un buen día Joe consigue la oportunidad que tantos años llevaba buscando. Una jazista famosa, Dorothea Williams, lo invita a tocar con ella… lo malo es que ese mismo día, se cae por la tapa abierta de una alcantarilla y se muere. Su alma va camino al “más allá” cuando, furioso, decide que no se quiere morir, no el día que está a punto de cumplir su sueño. Así que hace todo lo posible por huir de la muerte y que su alma vuelva a la tierra para participar en esta tocada que tanto deseaba.

Si quieres seguir leyendo esta reseña, adelante. Pero si prefieres echártela en video, aquí te dejo el link a Youtube.

A ver, antes de entrar en el territorio de los spoilers, tengo que decir lo que no les eche a perder la película. Empiezo por las dos cosas más obvias de Pixar, algo en lo que esta productora nunca falla. Bravo con la animación. ¡Que brutos! Las escenas en donde no aparecen personajes parecen grabaciones del mundo real. Ya no hay límites, estamos a unos años de que los actores se queden sin empleo. Más bien, ya podrían dejarlos sin empleo. Los personajes se ven caricaturizados a drede, pero hay momentos en que se ven tan reales… La jazzista, Dorothea, tiene unos over shoulders en los que parece una persona de verdad. El cabello del gato, la forma en que golpea la luz en los árboles. La animación es extraordinaria en todos los sentidos.

¿Qué es la otra cosa obvia? La música. “Soul” tiene la música en el centro de su trama. El señor es un pianista que vive por el jazz, así que toda la banda sonora es jazz. Interesante, profunda. La música acompaña a nuestro protagonista durante todo su viaje en el mundo espiritual y físico. Como siempre las voces también son muy buenas tanto en español como en inglés. Y bueno, también como siempre, Pixar nos entrega una enseñanza importantísima al final de la historia… pero en este caso, a diferencia de otras películas de Pixar, la enseñanza me pareció extremadamente simplona, sobre-optimista y superficial. Pero para eso tengo que decirles que, a partir de aquí entramos en territorio de SPOILERS.

Ya lo dije. SPOILERS, en rojo y toda la cosa, así que si siguen adelante es porque ya la vieron o porque no les molesta que les eche a perder algunos detalles. Prevenidos están.

Lo primero que me llamó la atención de “Soul” y no de buena forma, fue la prisa. No pude evitar compararla, en mi mente, con “Wall-E”, “Coco” o “Ratatoille”, específicamente en cuanto al tiempo que se tomaron en presentarnos al protagonista. ¿Cuánto tiempo vemos a Wall-E desarrollar su relación con Eva? Y antes de eso lo vemos en su monótona y rutinaria vida haciendo torres de basura. En “Coco” vemos el amor de Miguel por su familia, pero también por la música, vemos su fanatismo por De la Cruz, el odio generacional de su familia por la música. Y de Ratatouille ni hablemos, ¿cuántas escenas usa la película para mostrarnos la relación de Remi con la comida? Primero su olfato agudo, su amor por combinar sabores, su fanatismo hacia Gusteau… luego cocina un champiñón con el humo de la chimenea. Vaya, la verdad es que no sé cuánto tiempo se toma la película, pero para cuando pasamos al segundo acto siento que conozco la pasión de estos personajes muy fuerte. No porque me la dicen, porque la veo.

No sentí lo mismo con Joe. Tenemos una escena de él enseñando música y hablando de cómo se enamoró del jazz. Una escena de él con su mamá, una prueba de jazz con Dorothea. Y después de eso se muere y vámonos, al segundo acto. Lo sentí demasiado rápido. Me hubiera gustado ver más de la vida de Joe, de su día a día. La película se siente todo el tiempo con prisa, con muchísima prisa. Algo que amo de Pixar es que se toma su tiempo para que decirnos lo que tiene que decirnos. Aquí es como si los vinieran persiguiendo, todo es rápido. No puedes gozar una escena sin que llegue la otra y la que sigue y la que sigue. La película va muy rápido. Incluso estas escenas típicas de Pixar de introspección, esas escenas cuando el personaje “se da cuenta” de lo que necesita para vencer o resolver el conflicto, incluso en ésta se forma de flashbacks rapidísimos. No pude saborearla como otras historias de la productora.

Pete Docter, el director

Quizá por lo mismo, creo que es la película que comunica de forma menos eficiente el mundo en que se desarrolla. El cine de Pixar es muy inteligente explicándonos las reglas de la historia que estamos a punto de ver. Esto es especialmente claro con películas como “Coco” o “Intensa-Mente”, que nos dicen rapidísimo, pero de forma bien clara, el funcionamiento de la mente o el proceso de la muerte, el mundo de los muertos y la manera en que se utilizan los altares para dejar pasar a los que se han ido. Aquí no está del todo claro por qué hay almas que están en un mundo intermedio aunque no hayan muerto… por qué hay almas oscuras… mucho menos por qué algunas almas oscuras se pueden “curar” con apenas un bailecito y otras requieren de todo un proceso complejo para sacarlas de su estado negrusco y sin esperanza.

Ojo, no estoy diciendo que no sean metáforas visuales preciosas. Lo son. De hecho, todo este asunto de cómo los seres humanos visitan el mundo espiritual cuando están metidísimos en actividades artísticas o deportivas… o cómo las personas en estado de drogradicción o trance están un poquito fuera del mundo de los vivos, ¡eso es maravilloso! Las ideas sobre cómo las almas vienen al mundo con inclinaciones, cómo el cerebro de los recién nacidos no es un disco duro completamente vacío… todo eso está maravilloso. Y ese es el problema, ¡quería ver más de eso! En cambio, toda la carnita de la película está en Joe corriendo por Nueva York acompañado de un gato que habla.

Además, es la película de Pixar que se toma más licencias. Sí, todas lo hacen, pero ésta no sólo exagera, sino que se toma licencias que son muy obvias, que resaltan demasiado y que, además, sin las cuales la historia no puede seguir. Esto arroja luz sobre lo que yo llamo “flojera de escritor”, es decir, cuando un escritor no sabe cómo resolver un problema de su guion así que sólo se lo salta. Por ejemplo, cuando Joe sale del hospital sin que nadie lo vea ni lo detenga. O la forma en la que compra comida o paga un taxi sin tener la cartera a la mano. O peor, que venga cargando el celular en la bata de hospital, en una bolsa que no sale nunca hasta que el celular suena y convenientemente lo trae consigo. ¿O por qué nadie se enteró de su accidente y casi muerte? A ver, el tipo ya iba camino al más allá, estaba muerto, pero su madre jamás se enteró de ello. El tipo se cayó a la alcantarilla con su cartera, sus datos personales, ¿por qué ningún familiar sabía que estaba en el hospital? Intentan arreglarlo con un diálogo por ahí, pero insisto… flojera de escritor. En una productora que nos entrega proyectos que sufren muy poco de este tipo de flojera.

Tampoco me gustó que la película forzara una carrera contra el tiempo. Es la carrera contra el tiempo más forzada que he visto en el cine en mucho tiempo. Por un lado, la saxofonista famosa lo ve en plena calle con una bata de hospital. ¿Se preocupa por él? ¿Se pregunta qué pudo haberle pasado? No. Lo corre de la banda. Pero es posible que le dé una última oportunidad si se presenta antes de que empiece el espectáculo. Además, un personaje que es como un vínculo entre el mundo físico y el espiritual le dice que sólo podrá ayudarle a resolver el conflicto antes de las 6:30, por un asunto de que se abra una portal entre la tierra y el plano astral. Al final, ni ese asunto ni la “última oportunidad” de Dorothea aplican. Carrera contra reloj forzada e innecesaria.

Pixar tiene mundos muy bien construidos, ésta es la primera vez que sentí que no cuadra, que lo que sucede en la película no tiene una consecuencia. No entendí del todo cómo funcionan las cosas en este mundo espiritual. A Joe lo hacen mentor porque se escapa de llegar al más allá… ¿pero quiénes son mentores en realidad? ¿Todos los que tienen miedo al más allá? ¿Todos los que se escapan o cómo? No sé, es un mundo que deja demasiadas preguntas. Y no me digan que deben quedar preguntas, porque “Intensa-Mente” y “Coco”, por poner dos ejemplos, lo dejaron clarísimo desde el primer acto y luego lo fueron sólo profundizando más adelante… y ese profundizarlo lleva a que los personajes aprendan cosas nuevas que, a su vez, los ayuda a resolver el conflicto.

Finalmente, tengo que decir algo que entiendo por ser Pixar, películas creadas para niños y adultos al mismo tiempo, pero que me hubiera gustado que fuera de otra forma. Sentí forzado que al final salvaran a Joe. La película termina en que él aprende de 22 a gozar cada segundo de la vida, desde el caminar hasta respirar hasta una buena rebanada de pizza. Luego, se sacrifica por ella. Debió morir. Debió perder lo que nunca valoró por dárselo a 22, el verdadero sacrificio de un héroe. Pero sólo por él, los administradores del más allá rompen sus reglas milenarias. Le dan una segunda oportunidad. Final feliz para todos. Pero bueno, no es lo que yo quisiera, sino lo que Pete Docter quiso escribir y el final feliz es la onda de Pixar. Por eso Wall-E sigue funcionando a pesar de estar todo roto; Railey se recupera perfectamente de la vivencia traumática; a Héctor se le atribuyen las obras que se pensaban que eran de De la Cruz (sin razón alguna para ello); Remi se vuelve chef de un nuevo restaurante; el Señor Friedericksen supera el duelo y todos esos finales felices y hermosos. Demonios… quizá soy yo el que está amargado.

Creo que sí, debo estar amargado, porque la moraleja me parece muy simplona. Un montón de críticos dicen que “Soul” con su tema sobre “el sentido de la vida” es la más adulta de las películas de Pixar. ¿Por qué el sentido de la vida es más adulto que los temas que se tocan en “Rataouille” o “Intensa-Mente”. ¿No es adulto entender la importancia de expresar la tristeza en nuestra vida? ¿No es profundo entender que no es sano dejar de vivir por satisfacer a otros? ¿O saber que puede haber contradicción entre los sueños y el amor por al familia? Pero “Soul” nos dice que alcanzar los sueños no es importante, lo importante es gozar tu día a día. Este tema los niños no lo entienden, sencillamente no pueden comprender de qué va “Soul” porque no se han enfrentado con este tipo de problemáticas (ni lo harán en un buen rato). Y para los adultos es demasiado simplón y optimista. La vida no funciona así. Aunque Joe ha estado muerto, esa segunda oportunidad le va a durar un mes antes de que cada paso, cada pizza y cada encuentro le vuelva a parecer aquello de todos los días.

Pero a todo esto, ¿la recomiendo? Pues es muy divertida. Una animación increíble, momentos entrañables y música extraordinaria. Nadie va a decir de ella “ah, cómo me aburrí”. No. Es otro producto de calidad de Pixar y ya quisieran muchas películas animadas (y hasta no animadas) ser como “Soul”. Solamente que Pixar la estuvo cacareando muchísimo tiempo y pensé que podría ponerse a la altura de sus mejores obras. Y no. Aunque, ahora que lo digo, quizá fui yo quien puse expectativas de más. Así que, ya mejor me despido.

Pero no sin antes pedirles dos cosas. La primera es que me digan qué opinaron ustedes. ¿Ya la vieron? Cualquier cosa, opinen abajo de este blog. Si no están de acuerdo con mis amargados comentarios, díganmelo también. La segunda cosa que les pido es que sigan este blog, que lo compartan, anden, pásenlo a sus amigos y sus conocidos, a sus tías y sus sobrinos. También síganme en Facebook, que tengo Facebook y en Instagram, que tengo Instagram, hasta arriba de este blog están los vínculos. Tengan un feliz año nuevo. Espero que este 2021 traiga para todos ustedes cosas muy buenas y, entre ellas…

¡Buena suerte!

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