Película. “La Mujer Maravilla 84” (Wonder Woman 84) – Patty Jenkins, 2020.

En la semana de Navidad se estrenaron dos películas importantes en Televisión, películas que debieron estrenarse en los cines de no ser por la pandemia de Covid-19. La primera fue “Soul”, de Pixar, que ya he reseñado, dejo arriba y en la descripción el vínculo a ese video. La otra es la secuela de la Mujer Maravilla. Patty Jenkins regresa como directora y Gal Gadot como la protagonista. ¿Qué tal les quedó esta segunda parte?

¿Qué diablos pasa con los guionistas? A ver… esta película la escribió la directora, Patty Jenkins, que fue directora y escritora de “Monster”, la película que en 2003 le dio a Charlize Theron el Óscar a la mejor actriz. Podría decir que es buena directora pero pésima guionista… pero no, porque “Monster” tiene un buen guion. ¿Entonces qué demonios pasó aquí? La señora escribió una historia que no tiene el menor de los sentidos, atascada de contradicciones, elementos sin sentido, una continuidad del asco… Pero a ver, vamos por partes.

Si quieres ver el video de esta reseña, te lo dejo aquí. Si prefieres seguir leyendo, entonces sáltate el video.

Si no quieren Spoilers, entonces acabemos rápido con esto. La película es divertida si apagas el cerebro. Si les gusta el cine de acción que se ve cool y tiene explosiones y música épica y todo eso, quizá esta película les pueda gustar. Si son fans del cine de súper héroes, también. El problema es que la película es muy lenta para la historia que nos cuenta, está atascada de momentos en los que no pasa mucho y quizá por ello también pueda parecerles aburrida. Vaya, es una película de dos horas y media y para cuando termina la verdad es que no pasaron tantas cosas como para que sea tan larga.

La música es de Hans Zimmer. Recuerdo que él dijo que ya no haría música para cine de súper héroes y, pum, de repente hizo la de “Dark Phoenix” y ahora ésta. Supongo que se le olvidó eso que había dicho. Pero qué bueno, porque una de las cosas que yo le rescato durísimo a las películas del universo de DC, tanto a las pocas buenas como a las malísimas, es su música. Y cuando la música es de Zimmer, mejor. Y ésta no es la excepción. Esta película creo que no se merece su música.

Pero ahora sí, entremos en el territorio de los spoilers. Spoilers grandes y jugosos, porque no se puede hablar de una película a profundidad sin echársela a perder a los que no la han visto. ¿Qué demonios pasa con los guionistas? A ver, en mis clases de guionismo este texto estaría lleno de garabatos rojos quejándome de las faltas de consistencia interna, de la motivación incomprensible de los personajes, del cínico desinterés por la continuidad, ¿por qué estos guiones se producen? ¿Quién está presente en estas mesas de guion como para que una película escrita por dos personas y revisada no sé por cuántas, tenga luz verde cuando que, se nota, necesita todavía como siete mil drafts más?

Pero bueno, vamos a la cosa. Lo primero que me desquicia es el funcionamiento interno de la magia. Todas las películas, pero sobre todo aquellas con magia o poderes, deben especificar cómo funcionan las reglas. Aquí, toda la película gira alrededor de una piedra antigua que concede deseos. ¿Uno? ¿Dos? ¿Mil? No sabemos. También resulta que cuando te cumple tu deseo te quita otra cosa… ¿qué? No lo sabemos, la piedra quita según conviene al guion. Pero también resulta que puedes rechazar tu deseo, con simplemente decir “ya no quiero mi deseo” el deseo desaparece y a quien pidió el deseo se le devuelve aquello que perdió.  

La cosa es que el villano de esta película, Maxwell Lord, le pide a la piedra ser la piedra. O sea, convertirse él en quien cumpla deseos y quite cosas a cambio. ¿Por? A ver, la película establece desde el inicio que Maxwell, lo único que quiere, es ser exitoso. Pudo pedirle a la piedra ser el hombre más exitoso del mundo y listo. Pero no, se convierte en quien cumple deseos y quita cosas a cambio. Entonces va por el mundo haciéndose de más y más poder cada vez, cumpliendo y cumpliendo deseos… ¿hasta llegar a qué? El tipo ya tiene todo lo que deseaba y quiere cada vez más y más. Si esto es una crítica al capitalismo o al poder, sobre como el poder nunca es suficiente… está muy mal hecho, sobre todo porque el personaje, en realidad, todo lo que quiere es ser exitoso frente a los ojos de su hijo. ¿Por qué no pidió eso y ya? La película lo hace enloquecer de poder sin un argumento real. Yo me la pasaba pensando ¿qué estás haciendo, hijo? ¿Como por qué?

La otra villana en esta película… porque sí, otra vez el complejo de secuela, la necesidad de meter más personajes de cómic con calzador… creo que sólo a “The Dark Knight” le ha salido bien y para ello tuvo que dejar a Dos Caras hasta los últimos treinta minutos. Bueno, la otra villana de esta película es Barbara Minerva, una geóloga nerd e insegura que le pide a la piedra ser más como Diana Prince, es decir, ser sexy, segura y guapa. Pero la piedra, que al parecer no entiende los deseos del todo cuando así el conviene al guion, le cumple el deseo de hacerla como la Mujer Maravilla: poderosa, fuerte, ágil, etcétera. ¿Qué le quita a cambio? Su bondad. Bárbara se vuelve violenta con los hombres que la agreden en la calle. Muy bien, guion, nos demuestras que el personaje pierde su bondad cuando la pones a golpear gente en la calle que merece ser golpeada. Además de golpear a un borracho que la estaba acosando, golpea a la Mujer Maravilla. Ahí está… bondad perdida. ¡Por favor! ¿Y por qué golpea a la Mujer Maravilla? Para que no atrape a Maxwell y ella no tenga que perder su sensualidad y su fuerza. Son motivaciones claras que la película hace pasar por “pérdida de la bondad”. ¿Qué pasa? ¿No debería la piedra también hacerla bondadosa, igual que Diana Prince? Confuso, confuso y sin bases.

Patty Jenkins, la directora

A todo el mundo la piedra (o la piedra hecha Maxwell) le cumple los deseos así, sin problema. Paredes que aparecen de la nada, misiles nucleares que se construyen en un abrir y cerrar de ojos, tazas de café que llegan de casualidad, empleados que se materializan, vacas que aparecen de la nada… pero a la Mujer Maravilla su deseo se le cumple de una forma innecesariamente complicada. Ella desea que su novio Steve, el piloto de guerra de la primera película, regrese de entre los muertos. Y en lugar de sólo materializarse como si nada, resulta que su espíritu entra en el cuerpo de otro fulano. ¿Por? Esto lleva a un montón de escenas que nos explican cómo es que está funcionando el asunto de que Steve es el que está en el cuerpo del otro chico guapo. Chico guapo al que nunca vemos porque la película nos enseña a Steve, pero se supone que es el otro. Hubiera sido argumento si Chris Pine ya no hubiera querido regresar a la secuela. Pero ahí está, ¿por qué la payasada? Y ahora los Social Justice Warriors ya se están quejando de que la Mujer Maravilla violó al fulano, porque tuvo sexo con Steve en el cuerpo del tipo sin que el tipo tuviera agencia al respecto… madre santa… alguien ayúdeme que me dan tres infartos.

La película se desarrolla en 1984… y parece de 1984 durante los primeros veinticinco minutos. A partir de ahí la cosa se ve como cualquier película actual. ¿Para qué hacerla en 1984? La primera secuencia de acción no sólo se desarrolla en 1984, parece una serie de super héroes de los ochenta. Pensé que la película sería una especie de tributo a los ochenta… y eso pasa durante un ratito, pero luego se olvida. Se burlan un poco de la ropa de los ochenta y vámonos a lo que sigue. ¿Por qué diablos esta película se desarrolla en los ochenta? La historia, idéntica, pudo suceder en 2020. Además, y aquí viene mi amarga queja sobre la continuidad, en “La Liga de la Justicia” la Mujer Maravilla y Batman tienen una conversación en donde queda claro que ella ha estado fuera de circulación desde la Primera Guerra Mundial y sólo retomó su papel de Mujer Maravilla recientemente. Pero no, resulta que en los ochenta andaba salvando al mundo de una guerra nuclear y Batman no se acuerda de eso. A ver… si eres guionista de un universo más grande, si no estás escribiendo una película unitaria, entonces te tienes que cuadrar a lo que se dijo antes y se va a decir después. Y si antes alguien ya escribió que la Mujer Maravilla no estuvo siendo heroína en los ochenta, no puedes hacer que tu película se desarrolle en los ochenta.

Hay tanto en esta película que no funciona… Steve, un piloto de aviones de la primera guerra mundial, al parecer puede pilotear jets sin ningún problema, no es como que la tecnología de aviación haya cambiado un poquito en casi setenta años. La Mujer Maravilla vuela (como que se impulsa, pero nah, en realidad vuela). La Mujer Maravilla tiene casualmente en su casa una súper armadura que al final no le sirve de mucho. Cheetah, quizá la villana más importante de la Mujer Maravilla, aparece cinco minutos, le parten la cara y listo. Un cable eléctrico que cae en el agua no electrocuta a nadie, sólo pone a dos personajes a dormitar. El lazo de la verdad no se le puede acercar al villano hasta que, de la nada, puede. El villano recuerda de forma muy conveniente que ya no quiere poder, pero quiere a su hijo. La gente de todo el mundo que está viendo sus deseos cumplidos de la nada, gracias a un discursillo de la Mujer Maravilla, decide negar su deseo, renunciar a él. ¿También los que desearon millones de dólares? ¿Curarse de una enfermedad mortal? ¿Volver a ver o volver a caminar? Sí, el mundo entero rechaza su deseo. Y la forma en que el mundo entero puede pedirle a Maxwell un deseo sin tocarlo (o más bien tocándolo a través de ondas satelitales) es tan ridícula que ya mejor ni meterme en eso, ni de cómo los personajes que se teletransportan sin que haya una lógica en cómo llegan de un lado a otro, menos la forma en que la protagonista “se encuentra” lo que está buscando de casualidad, sin siquiera esforzarse por ello… ay madre mía.        

La película es entretenida si apagas el cerebro, repito. ¿Pero por qué demonios tengo que apagar el cerebro a este nivel para poder disfrutar de una película? El arte de escribir es justo ese, crear mundos posibles, construir una narrativa que pueda desarrollarse como en la realidad, sin huecos, comprensible, con reglas establecidas, con lógica interna. ¿Quién dijo que este guion mal construido y con tantísimas casualidades y conveniencias merecía ser filmado? ¿Quiénes son los que forman parte de la mesa de guion de películas como ésta y que dicen “está bueno, ya quedó, con este draft iniciamos”? Es muy frustrante sentarse a escribir y meterle mucha cabeza (a veces durante semanas) a resolver la lógica interna de un guion que nadie compra por razones inexplicables para luego ver que guiones a los que no les importa un bledo reciben 200 millones para su producción.

Pero bueno ya, con esto termino. Si quieren verla, véanla. Si están borrachos o tienen apagado el cerebro puede gustarles y emocionarlos con sus escenas de disparos, golpes y música épica. Escenas de acción vacías al final del día. Las moralejas sobre no mentir y tener cuidado con lo que deseas están como para “Illumination Studio” y no para una película de dos horas y media para adultos.

¡Buena Suerte!

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