Cine. El Deus Ex Machina

En algunas de mis reseñas en este sitio he hablado de la “flojera de escritor”, que es cuando un… escritor, en lugar de hacer su trabajo lo mejor posible, pues se va por caminos más bien facilistas para no complicarse la vida. Hoy vamos a hablar de una de las “herramientas” más horribles en la mano del escritor con flojera, me refiero al Deus Ex Machina.

Como decía en la introducción, esta “herramienta” (y sí, lo pongo entre comillas porque es como usar un serrucho que compone la madera en lugar de cortarla) se usa en tres circunstancias nada más:

1.- Cuando el escritor no sabe cómo resolver una situación de la historia de forma satisfactoria o lógica.
2.- Cuando el escritor construye su historia de manera que se encierra a sí mismo y ya no quiere regresar sobre sus pasos para hacer correcciones.
3.- Cuando el escritor pone ahí un Deus Ex Machina con toda la intención, comúnmente para burlarse de los escritores que lo hacen.

Pero hablemos un poco de historia. Al menos que lleven la cabeza debajo de una piedra desde que nacieron, pues saben que la cuna del teatro está en Grecia. Digo, un historiador podría decirme que esto y que el otro, pero los padres del teatro son los griegos. Sí, quizá existieron semillas del teatro en otras poblaciones y sociedades más antiguas, pero no es lo mismo. En Grecia fue donde surgió el teatro que ha llegado hasta nosotros e influido en el arte escénico de nuestros días.

En el teatro griego, los actores estaban disfrazados con caretas que representaban a sus personajes. Sí, sí, por eso el teatro se simboliza con caretas, dos caretas: una sonriente, una triste… la tragedia y la comedia. Pero estas caretas no sólo representaban a los personajes, también a diferentes dioses, ya saben, Zeus, Hera, Hermes, Afrodita y todos ellos, los griegos tenían un panteón de dioses considerable, no tan extenso como el de los egipcios, pero no eran tampoco dos o tres dioses.

Había obras de teatro en donde un actor, disfrazado como un dios, era colocado en una máquina que lo bajaba desde las alturas del escenario con unas cuerdas. Esto simulaba los poderes sobrenaturales del dios, que abrazaba al actor que le hacía del héroe en problemas y lo salvaba de las dificultades. La máquina levantaba de nuevo al dios y al héroe con las cuerdas. En pocas palabras, el dios llegaba “volando” y salía “volando” con el actor en los brazos. De ahí “Deus Ex Machina” o “El dios en la Máquina”.

¿Cómo identificamos un Deus Ex Machina en una película, guion, novela o cuento? Pues muy fácil. Es cuando el escritor de manera MUY forzada, sin coherencia interna para el resto de la historia, salva a uno o más personajes de una situación de la que, en realidad, no podrían escapar. El autor los pone en una situación insuperable y los salva de la nada sin que ellos hagan nada por escapar, sin que salvarse de la situación sea un logro, sin que los personajes puedan salir de la situación difícil por sus propios medios y habilidades.

A ver, un lamentable ejemplo de esto es “Toy Story 3”. Cuando los juguetes llegan al tiradero de basura, vemos que a los marcianitos de tres ojos los aplasta una especie de excavadora. Luego de eso, tenemos toda la secuencia de la banda de basura. Los personajes llegan al incinerador y definitivamente no tienen forma de escapar. ¿Quién los rescata? “La garra”. ¡No tiene sentido! Durante toda una trilogía nos hablan de juguetes que pueden trepar y juguetes que no. Whizzi el pingüino no puede trepar, los marcianitos tampoco, sus brazos son cortos e ineficientes. Sin embargo nos dicen que supieron que tenían que trepar a la grúa, que treparon metros y metros de alto, que sabían que sus amigos estaban en peligro, que sabían a dónde tenían que bajar al garra… ¿cómo demonios?

Me pueden decir, como argumento, que es una película de niños. También la uno, también la dos y también la cuatro y no tienen este tipo de payasadas. Tampoco “Intensa-Mente”, tampoco otras muchas de Pixar. Es triste que sea de Pixar uno de los ejemplos más lamentables de Deux Ex Machina, dado que los escritores de Pixar rara vez fallan y escriben historias entrañables y eficientes.

Entonces, si eso no estuvo bien, ¿qué debieron hacer? Que los personajes, con su propio intelecto y sus capacidades, pudieran salir solos de esa situación tan complicada. Eso hicieron en la uno y en la dos, eso hicieron en la cuatro y eso hacen los personajes de Pixar comúnmente. Durante la película vemos a los personajes con capacidades para salvarse, o bien la desarrollan durante la historia. Y esto no es sólo de Pixar, claro, muchas películas sufren de esto, especialmente las de acción o aventuras. Ojo, va más allá de ser o no realista, tiene que ver con no considerar la coherencia interna y el desarrollo de la historia, sin importar sus intenciones o su género.

Por otro lado, hay una película que se llama “Adaptation” o “El Ladrón de Orquídeas”, en donde su guionista, Charlie Kaufman, se burla de las estructuras del cine comercial de Hollywood e ilumina los problemas que dominan la industria del cine de Estados Unidos. Hace, durante toda la película, lo que los libros de guionismo y los grandes gurús hollywoodenses dicen que no se debe hacer. Eso incluye terminar el conflicto de la película y acabar con el antagonista a través de un Deus Ex Machina. En ese caso fue intencional, no fue pereza de escritor ni fue tampoco la evidencia de un guionista que no quiere reconsturir su historia para que las cosas cuadren de manera eficiente.

Charlie Kaufman

George R .R. Martin, autor de “Una Canción de Hielo y Fuego” (hoy más famosa por la serie “Juego de Tronos”), dijo en una entrevista que quiere que sus personajes estén en peligro, que sus lectores deben sufrir por sus personajes y que si sus héroes se ponen en situaciones insalvables, seguramente no se van a salvar. Odia salvar a los personajes de forma forzada. Yo creo que por eso es tan odioso que los adaptadores de la serie terminaran “Juego de Tronos” con tantos personajes salvándose por suerte una y otra vez, atascando las últimas temporadas de Deus Ex Machinas arriba y abajo.

Lo malo es que no todos los escritores ven las cosas como Martin. Muchos ponen a sus personajes en situaciones insalvables y los salvan de todos modos. A mí me cae muy mal, porque me parece que el autor no tiene rigor con su propio trabajo. ¿Regresarse a reescribir las cosas para que todo se desarrolle con coherencia interna es mucho trabajo? Sí. Pero también pudo construir esa coherencia desde el principio, al planear la historia. ¿Es mucho trabajo crear una forma de salvar a los personajes de situaciones de riesgo con una forma coherente? Pues ahí está la creatividad del autor.

¿No estás dispuesto a matar a Slinky, a Buzz, a la Señora Cara de Papa?  Entonces no los pongas en esa situación para luego salvarlos. ¡Qué pereza! No escriban Deus Ex Machinas. Mejor, en lugar de eso, denle un like a esta entrada y suscríbanse a este blog. También les aconsejo visitar mi canal de YouTube. Compartan este texto con sus amigos y vayan también a mi Facebook que tengo Facebook y a mi Instagram que también lo tengo, en la parte superior de este blog están los accesos a todo eso.

¡Buena Suerte!

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